| Nota exclusiva |
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| Domingo, 07 de Marzo de 2010 20:52 | |||
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Cuba no está sola (AW) La reciente visita a La Habana del mandatario de Brasil, Luis Inacio "Lula" Da silva y de otros presidentes de diferentes países que llegan permanentemente a la Isla, es una muestra de cual es el grado de solidaridad internacional que existe con respecto a Cuba, su pueblo y la Revolución. Por Osvaldo Piñero, desde La Habana, Cuba Pero la realidad no es producto de la casualidad y todo tiene sus fundamentos, su lógica. Si bien la idiosincrasia del cubano es compartir - no lo que le sobra - sino todo cuanto tenga, aunque no sea mucho, su solidaridad y alto sentido humanitario son peculiaridades probadas durante la etapa del Período Especial, aunque pueden senalarse muchísimos otros ejemplos en etapas anteriores. Si algo ha fortalecido la entereza de los cubanos, si algo ha hecho que se enalteciera su capacidad de resistencia, y ha multiplicado el aliento vital en esta larga y decisiva lucha, ha sido la solidaridad hacia la causa de este pueblo, procedente desde los más apartados rincones del planeta y expresada de las más diversas formas: moral, política e incluso material. Para muchos en el mundo defender a Cuba es también defender a la humanidad. La Isla ha devenido escudo contra la globalización opresiva de la sociedad. Imágenes estremecedoras han recorrido las televisoras del mundo ante la inhumana y nada efectiva resistencia del Gobierno de los Estados Unidos para bloquear en la frontera de México cada nueva carga solidaria de Pastores por la Paz; o el asedio a los integrantes de las brigadas internacionales de trabajo voluntario, en particular contra las brigadas Venceremos, Maceítos y tantas otras, surgidas al calor de la solidaridad y de la creciente ola de apoyo a Cuba, y cuyas acciones están dirigidas a demostrar su identificación con la noble causa que defiende el pueblo cubano. Cientos de organizaciones, filiales y agrupaciones amigas de todos los continentes, y un número de cientos de miles de personas, demuestran en forma constante su irrestricto apoyo a la Isla, así como representantes de diferentes sectores políticos, sociales, académicos y religiosos. El reclamo por la liberación de Los Cinco cubanos presos en cárceles de los Estados Unidos, ha sido también una causa aglutinadora de voluntades en todas las latitudes, en el mundo se han formado miles de grupos de solidaridad y comités de apoyo. La ayuda material ha desempenado un importante rol en estos duros tiempos de crisis, que si bien ha contribuido a atender carencias importantes en determinado momento del Período Especial, ha sido todo un simbolismo. La isla ha contado con el apoyo de millones de trabajadores manuales e intelectuales de los países desarrollados, que ven a sus pueblos igualmente amenazados por la globalización y también se identifican con la causa del pueblo cubano. La Revolución Cubana tiene muchos amigos y cuenta con una gran simpatía; prueba de ello son las multitudinarias manifestaciones de personas de todas las edades - pero fundamentalmente de jóvenes - que colmaban las plazas para apoyar la visita de Fidel, en cualquier lugar del planeta, sobre todo en América Latina, e incluso en los propios Estados Unidos. Cuántos han sido los mensajes deseándole a Fidel una rápida recuperación de su prolongada convalecencia, sumados a tantos otros apoyándolo ante su decisión de no ser reelegido como presidente de la República. Estas expresiones de apoyo ocurren pese a la terrible propaganda en contra de Cuba, sobre todo en la etapa del Período Especial, después de la caída del socialismo en Europa del Este, etapa en que se acrecentó la desinformación y agresividad de los medios de comunicación - en cuyo caso debía decirse de incomunicación - , pues la idea ha sido aislar cada vez más al país. El amor hacia Cuba, esa Cuba con defectos y virtudes como toda obra humana, deviene también en admiración por su inquebrantable posición de principios en cualquier tribuna defendiendo los derechos de los pueblos y el derecho propio sin temor a nada ni a nadie, enarbolando la verdad. Y la mayor verdad es que a la Revolución Cubana la sostiene y la defiende el pueblo; pero eso solo se comprende en toda su dimensión cuando a Cuba se le toca con la mano, cuando se camina por sus calles, cuando se habla con su gente. Entonces sí nadie escapa al hechizo de esta gran verdad que es Cuba. Fuente de consulta: Revolución Cubana: hechos más que palabras, Silvia Martínez Puentes, editorial José Martí, 2008
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